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Sectas Destructivas
Generadores de Trastornos de Personalidad
La experiencia sectaria determina la aparición de distintos trastornos mentales descritos por distintos profesionales de la salud mental, desde los inicios de la identificación del fenómeno sectario. Las sectas destructivas son grupos generadores de trastornos de la personalidad.
Se producen alteraciones psicopatológicas como consecuencia del sometimiento a las
'Técnicas de Persuasión Coercitiva' por un término prolongado de tiempo. Existe evidencia empírica que demuestra
el efecto que produce
la aplicación de las técnicas de persuasión coercitiva en la conducta de los individuos.
'Diversos estudios realizados muestran evidencia empírica sobre la posibilidad de manipular o de ejercer un rígido control sobre las personas. En este sentido son de destacar los trabajos de Asch sobre el conformismo social en el 1952, de Schein en el 1961, sobre la persuasión
coercitiva y de Milgram en el 1974, sobre la obediencia a la autoridad. De alguna manera, todas estas investigaciones ponen de manifiesto la sutileza de la manipulación y la influencia que se puede ejercer sobre sujetos ingenuos de tal forma que algunos, sin ser conscientes, pueden cambiar sus sistemas de creencias, actitudes, juicios de valor… cuando están sometidos a una cierta presión ambiental o grupal.'
(Perlado, 2006).
Existe una vía diagnóstica reconocida donde se han especificado una serie de trastornos de personalidad que desarrollan las personas que pasan por una experiencia “sectaria”.
Las personas que desarrollan estos trastornos no son por lo general personas con patologías previo a su incorporación al grupo
sectario. La Asociación Americana de Psiquiatría reconoce los trastornos de personalidad que suelen desarrollar las personas que han estado expuestas a las
técnicas de persuasión coercitiva por un período prolongado de tiempo.
Los trastornos que se desarrollan como consecuencia de la estancia y pertenencia a estos grupos totalitarios o
sectas se han clasificado según el
Síndrome de Estocolmo, Síndrome de Adoctrinamiento Sectario y el Síndrome Post-Sectario.
Estos síndromes incluyen una serie de Trastornos de Personalidad
que están
reconocidos y clasificados dentro del
(Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría).
Trastornos a los que hacemos referencia dentro de esta página son los siguientes:
Psicosis Reactiva Esquizoafectiva,
Trastorno Disociativo Atípico, Trastorno Psicótico Compartido,
Ansiedad inducida por la relajación,
Trastorno por Estrés Postraumático, Trastorno Post-Grupo,
Trastornos del Estado de Animo (Depresivo Mayor Unico y Depresivo Mayor
Recidivante) y
y las
Reacciones Misceláneas.
Si usted está buscando ayuda psicológica o información sobre desprogramación,
ofrecemos a los seres queridos de las víctimas algunas
sugerencias dadas por nuestra experta en sectarismo, la doctora Enid Miranda. Le recomendamos escuchar también las
recomendaciones hechas por la doctora en psicología Alicia López Carbajosa
(en los casos posiblemente
más peligrosos, cuando las personas caen en las sectas destructivas satánicas). Para información psicológica o psiquiátrica adicional no deje de escribir a la psiquiatra Liliana Miranda o a la doctora Enid Miranda Matos.
Dirija su petición de información a la siguiente dirección
sectas@victimasectas.com.
No informar a nuestros ciudadanos sobre el peligro que representan estos grupos para su estabilidad emocional y psicológica provoca su exposición al peligro y a la desprotección, abandonándolos a posibles consecuencias fatales. Los peligros pueden llegar a extremos tales como
la paranoia, la mutilación
y finalmente el suicidio.
SINDROME DE ESTOCOLMO
Una mañana julio de 1973 dos asaltantes
armados con ametralladoras irrumpieron en el Sveriges Kreditbanken, un banco de
Estocolmo, Suecia. Aunque al principio el robo parecía consumarse de acuerdo al
plan, la rápida acción de la policía llevo a una toma de rehenes que se prolongó
por seis días. El secuestro prolongado de los rehenes provocó un cambio
impresionante e inesperado en su conducta: Los cuatro rehenes (3 mujeres y 1
hombre) se resistieron a ser rescatados. Cuando terminó el episodio en el banco
de Estocolmo, al momento de la liberación, un periodista capturó en una foto el
instante en que una de las rehenes y uno de los captores se besaban.
Sorprendentemente todos los secuestrados iniciaron una campaña para defender a
sus captores, rechazando inclusive testificar en su contra. Otro dato
impresionante es el reporte que narra como una de las muchachas llegó a
comprometerse con los secuestradores, al haber estado envuelta con la dinamita
para amenazar a la policía. Este hecho se convirtió en objeto de estudio para
Nils Bejerot, un psicólogo que se dió a la tarea de explicar las razones que
motivan a los secuestrados a defender a sus captores y lo bautizó con el nombre
de "Síndrome de Estocolmo".
¿Como se desarrolla?
El Síndrome de Estocolmo se presenta cuando la víctima es sometida a gran
presión piscológica por parte del secuestrador. La víctima siente que no puede
escapar (y de verdad no puede hacerlo sin gran riesgo), se siente aislada del
exterior, abandonada por la policía que no le rescata. Si no recibe seguridad
del exterior la buscará en su captor, en el momento en que este muestre cierta
bondad, empieza a ver solo el lado bueno de esa persona, negando poco a poco el
lado que le produce miedo. Al no tener otra persona para protegerle, trata de
entender los motivos del secuestrador, buscando su simpatía, ya que manteniendo
al secuestrador contento es más difícil que a este se le ocurra liquidarle. De
acuerdo a Grahm y Rawling, la víctima se vuelve hipersusceptible a las
necesidades del victimario y se olvida de las suyas, preocupándose porque el
victimario esté ocupado en cualquier cosa, excepto pensando en la posibilidad de
herirle. Al negarse a ver el lado violento del secuestrador, la víctima se
olvida del peligro que corre, y cada vez es más difícil separar la realidad, ya
que se identifica a sí misma desde los ojos del victimario.
Es más común que una persona que ha sido
víctima de algún tipo de abuso llegue a experimentar simpatía por el víctimario,
podemos decir que este caso se presenta en:
- Rehenes
- Prisioneros de Campos de Concentración
- Miembros de una Secta Destructiva
- Prisioneros de Guerra
- Prostitutas
- Víctimas de Abuso Sexual
- Niños Maltratados
- Mujeres Maltratadas
Nils Bejerot, criminólogo y psicólogo que se dió a la tarea de explicar las razones que motivan a los
secuestrados a defender a sus secuestradores le dio el nombre de Síndrome de
Estocolmo al estado mental y emocional que desarrolla una persona que es
secuestrada o capturada y queda sometida a las demandas de su captor por un período determinado de tiempo.
Cuando ocurrió el robo y durante el secuestro, Nils Bejerot se encontraba colaborado
como profesional con la policía y durante una entrevista, en una emisora de noticias, se refirió a la conducta de los rehenes con el nombre del síndrome.
El término fue entonces adoptado por muchos psicólogos en todo el mundo. Como
resultado de las investigaciones que pudo realizar, Nils Bejerot llegó a la conclusión de que existen cuatro
motivos ante los cuales puede presentarse el Síndrome de Estocolmo:
- Si el rehén siente una amenaza física o psicológica por sobrevivir, y que só lo el secuestrador puede quitar tal amenaza
- Si el rehén siente algo de compasión por parte del secuestrador
- Aislamiento de perspectivas aparte de las del secuestrado
- Si el rehén siente que no hay posibilidad de escape
SINDROME DE ADOCTRINAMIENTO SECTARIO. Los síntomas que desarrollan los adeptos durante su estancia en las sectas dan lugar a lo que
se ha definido como el "Síndrome de Adoctrinamiento Sectario" (Perlado, 2006). Se observa, sobre todo una radical transformación de la personalidad acompañada por una serie de síntomas y caracterizada, en buena medida, por esta disociación entre la personalidad previa y la implantada por el grupo. Una síntesis de dichos síntomas sería la siguiente:
- Cambios marcados y sucesivos en el comportamiento, pensamiento y humor
- Cambio en sus sistemas de valores muchas veces repentino y drástico, incluyendo el abandono de sus metas académicas, sociales o laborales anteriores
- Ataque a la evaluación del propio yo desestabilizando los aspectos más centrales
de la persona
-
Minar la conciencia básica, su percepción de la realidad, el control de la emoción y los mecanismos de defensa
-
Disminución de la flexibilidad mental (Intransigente, cerrado de mente, incapaz de aceptar otros puntos de vista)
infantilización
- Personalidad dividida (separación entre la personalidad “sectaria” y la histórica);
-
Falsa mejora de autoestima y seguridad
- Inducción a la dependencia
-
Deterioro evolutivo
- Cambios físicos, incluyendo pérdida de peso, deterioro en la apariencia física, pérdida de expresión facial natural, de mirada perdida o vacía, mirada evasiva, jovialidad ficticia...(Liberman,1994)
- El verdadero sentir personal es suprimido, el adepto debe mostrar estar complacido, alegre y entusiasta todo el tiempo
(Groenveld, 1999)
- Los cambios bruscos, o más progresivos, en la personalidad de los adeptos con fuertes sentimientos de culpa y de miedo
-
Presencia de estados alterados de conciencia
- Disminuciones en la calidad de las relaciones familiares y extra-grupales
-
Sensaciones de incertidumbre, duda y angustia; falta de autoconfianza
-
Visión paranoica del mundo exterior
Psicosis reactiva esquizoafectiva-
El término esquizoafectivo fue utilizado por primera vez en el 1933, por Jacob
Kasanin, para referirse a un grupo de 9 pacientes jóvenes con síntomas afectivos
y esquizofrénicos que no cumplían con los criterios enunciados por Kraepelin
para "Dementia Praecox" o con los criterios de enfermedad maníaco-depresiva. El concepto de
psicosisesquizoafectiva combina características esquizofrénicas y
maníaco-depresivas. Es una alteración psicopatológica que viene determinada por la
aparición de episodios psicóticos, de rápido inicio y duración variable, de
pocas semanas a meses de duración, pudiendo llegar a un año o más. Aparece en
personas sin una historia previa personal ni familiar de transtornos mentales o
en personas que tienen familiares que han presentado alteraciones previas. La
persona mezcla síntomas esquizofrénicos y afectivos, y desarrolla una grave
distorsión de la percepción del mundo exterior, y comienza a experimentar la
presencia de “impresiones sensoriales falsas”. El trastorno recuerda los cuadros
clínicos maníacos o depresivos con delirios o estados mixtos. Por ejemplo, en el
área afectiva con Psicosis de angustia-felicidad, en el pensamiento con
Psicosis
confusional excitada-inhibida. Son trastornos psicóticos agudos y transitorios.
Las características maníacas o depresivas del trastorno están entremezcladas con
características esquizofrénicas.
Existen diferentes tipos
de trastornos esquizoafectivos:
-
Trastorno esquizoafectivo de tipo maníaco
- Trastorno esquizoafectivo de tipo depresivo
- Trastorno esquizoafectivo de tipo mixto
- Otros trastorno esquizoafectivos
- Trastorno esquizoafectivo sin especificación
Estos pacientes se recuperan por completo del cuadro psicótico en pocas
semanas, tendiendo a desaparecer, con una buena recuperación, ajuste social y sin
defecto permanente; sin embargo, con posibilidades de recaída.
Trastorno disociativo atípico o no especificado (DSM IV sección
300.15)- La característica predominante de
este trastorno es un síntoma disociativo (alteración de las
funciones normalmente integradas de la conciencia, memoria, identidad, o de la
percepción del entorno) que no cumple con los criterios para el diagnóstico del trastorno disociativo específico.
El trastorno disociativo atípico incluye estados disociativos que pueden
presentarse en individuos que han estado sometidos a períodos de prolongada e
intensa persuasión coercitiva, o sea lavados de cerebro, modificación del
pensamiento o indoctrinación en sujetos cautivos. El trastorno es una alteración psicopatológica que genera una nueva personalidad que entra en competencia con la personalidad anterior del adepto.
Es un mecanismo psicológico de defensa en el cual la identidad, la memoria, las ideas, sentimientos o percepciones propias se encuentran separadas del conocimiento consciente y no pueden ser recuperadas o experimentadas voluntariamente. Como consecuencia de
la técnica de Persuasión Coercitiva, de Reforma de Pensamiento o de Lavado de Cerebro se va generando en el adepto una nueva personalidad que entra en competencia con su personalidad anterio. El hecho de que ambas personalidades convivan en un mismo individuo provoca el que familiares y amigos del adepto se sorprendan por la nueva e inexplicable transformación en la manera de comportarse el adepto. La transformación suele ser muy marcada al punto de parecer otra persona, un extraño en algunas situaciones y en otros momentos “es la misma persona de siempre”.
El desorden disociativo atípico se caracteriza por (Galper,
1983):
- La pérdida de la identidad
- La regresión psicológica
- El campo fenomenológico de la atención consciente intensa queda extraordinariamente reducido
-
Quedar devaluado el desarrollo de la personalidad individual y única como
consecuencia de las
dinámicas propias del grupo
El trastorno disociativo atípico es
el trastorno más frecuente diagnosticado en adeptos y ex-adeptos de las sectas destructivas.
El mismo describe la convivencia de dos personalidades en un mismo individuo, la que tenía el individuo antes de entrar en el grupo y la
personalidad desarrollada después de entrar al grupo sectario, la cual se
desarrolla como resultado del sometimiento a las técnicas de manipulación psicológica.
En el individuo se va desarrollando lo que se conoce como la
instauración definitiva de la dependencia, lo que se conoce con el nobmre de
sectadependencia. Factor presente durante todo el período de pertenencia al grupo,
pero que va incrementando en la medida en que va pasando el tiempo, lo que
produce una personalidad nueva y diferente, adquirida definitivamente. Dentro de
este nuevo estado mental aparece el proceso de regresión y de infantilización, generado mediante el bloqueo del sistema de razonamiento y la anulación de la toma de decisiones individuales.
La capacidad de
razonamiento y la mentalidad del adepto queda
significativamente afectada, éste acaba pensando y razonando u obedeciendo como un niño. En algunos casos,
incluso cambian los rasgos físicos de la cara de los adeptos, luciendo ingenuos y aniñados. El adepto es despojado de todo tipo de responsabilidad, está obligado
a darle cuentas a su líder y a lo que él a internalizado como voluntad de Dios; tiene que obedecer y hacer lo que
se le manda y nada más. Desarrollan frases repetitivas que internalizan tales
como: "El que obedece no se equivoca", desarrollan términos exclusivos
con mensajes subliminales que les ayudan a controlar sus conductas y respuesta,
que repiten, constituyendo así un nuevo lenguaje típico en la secta. Por lo tanto, el adepto se acaba convirtiendo en una persona
inmadura, sin responsabilidad ninguna e incapaz de tomar cualquier
decisión por sí solo porque su deber y mayor responsabilidad moral es obedecer.
El desarrollo de la personalidad individual y única ha quedado devaluada.
A través de las técnicas de persuasión coercitiva se logra aumentar significativamente en el adepto
el aspecto emocional y se logra disminuir al máximo su capacidad de razonamiento o crítica.
El adepto no debe pensar ni razonar
por sí mismo, tan solo obedecer sin objetar, estar deacuerdo o entender; y mucho menos
debe discrepar o llevarle la contraria al líder del
grupo. Las técnicas de persuasión coercitiva son más eficaces cuando están
acompañadas por reglas estrictas, sacrificios corporales y especialmente
sometiendo a los adeptos a prácticas, ejercicios y tácticas productoras de ansiedad y tensión sobre un período continuo de tiempo. Tal estado mental
de sumisión y obediencia ciega al líder sectario puede conseguirse debilitando significativamente la energía
física de los adeptos y sus defensas psíquicas al mayor grado posible. La capacidad de razonamiento quedará reducida, así no se da
cuenta de lo que le sucede y queda incapacitado para
de impedir o detener lo que le están haciendo. Por tal razón, forman parte del
programa de una organización sectaria las estrictas dietas y/o ayunos; en adición al
excesivo trabajo diario impuesto, las pocas horas de sueño, las extensas charlas, sesiones de meditación o de oración, los trabajos repetitivos
y el estar por horas
cansando el organismo con la misma
postura, sentados o parados. (Ver los tipos de
técnicas de persuasión coercitiva comúnmente utilizadas por los líderes
sectarios) Al adepto cada vez le va siendo más difícil razonar coherentemente, como lo hacía antes de su ingreso en la
secta destructiva debido a la presión psicológica, al estrés y tensión continua, a la escasa y mala
alimentación, al aislamiento parcial o total con el mundo ajeno a la secta, a la
adquisición de un nuevo "lenguaje" dentro del grupo sectario, al cansancio
físico, a la incapacidad de tomar decisiones, la manipulación emocional, y a la
disminución y el control del razonamiento.
En la mayoría de los casos el adepto desarrolla una seria y gran dificultad para desenvolverse independientemente de las directrices del grupo. Los individuos
quedan incapacitados para mantenerse mentalmente separados del grupo y quedan
completamente incapacitados para evaluar su conducta o sus sentimientos de modo
independiente a la doctrina o las normas del grupo.
Trastorno Psicótico Compartido (Folie a deux) (DSM-IV
sección 297.3):
Se le conoce también con el nombre de “Trastorno Delirante
Inducido”. La característica esencial de este trastorno consiste en una idea
delirante que desarrolla una persona o un grupo de personas que se expone y
mantiene una relación con una persona que padece un trastorno psicótico con
ideas delirantes.
La persona, o grupo que mantiene esta relación, pasa a
compartir parcial o totalmente las creencias delirantes del sujeto que
inicialmente padece los trastornos.
La idea delirante no debe explicarse mejor por la presencia
de otro trastorno psicótico (como por ejemplo, esquizofrenia) ni de un trastorno
del estado de ánimo con síntomas psicóticos y no es debido a los efectos de
alguna sustancia o enfermedad médica.
El contenido de las creencias delirantes compartidas
dependerá del diagnóstico de los trastornos de la persona primaria con ideas
delirantes. Normalmente, ésto sucede cuando el primer caso es el dominante en la
relación y cuando gradualmente se va imponiendo el trastorno en la otra persona
o en el grupo.
Aunque lo más común es que este trastorno se dé entre dos
personas, puede ocurrir que este trastorno se presente en un número mayor de
individuos, donde un grupo significativo de personas llegan a compartir el mismo
trastorno psicótico. Si la relación de la persona o la relación de cada persona
dentro del grupo interrumpe su relación con cualquier persona que padezca el
trastorno psicótico, la psicosis compartida disminuirá e incluso podrá llegar a
cesar.
Hay poca información acerca de la prevalencia de este
trastorno, ya que la mayoría de estos casos pasan desapercibidos; sin embargo,
algunos datos sugieren que este trastorno tiene una mayor prevalencia en las
mujeres. Es raro que los adeptos que padecen este trastorno busquen ayuda
profesional.
Este trastorno sólo se diagnostica cuando dichas ideas
delirantes no son el resultado de los efectos de ninguna sustancia o enfermedad
médica.
La estrecha relación con la persona que originalmente padece
el trastorno psicótico con ideas delirantes y la similitud entre las ideas del
grupo o el sujeto secundario con las ideas de la persona que padece el trastorno
psicótico inicial, es la característica más determinante del trastorno.
Lo común es que una vez el sujeto o grupo afectado se separa del sujeto con el
trastorno psicótico inicial, la psicosis compartida desaparece con el tiempo. En
casos muy raros, puede ocurrir que las ideas delirantes no desaparezcan.
Según el
DSM-IV, sección
297.3, se diagnostica el trastorno cuando:
-
Se desarrolla
una idea delirante en un sujeto en el contexto de una relación estrecha con
otra(s) persona(s) que ya tiene(n) una idea delirante establecida.
-
La idea delirante es parecida en su contenido a la de la persona que ya tenía la idea
delirante.
-
La alteración no se explica mejor por la presencia de otro
trastorno psicótico (p. ej., esquizofrenia) o de un trastorno del estado de
ánimo con síntomas psicóticos, y no es debido a los efectos fisiológicos
directos de alguna sustancia (p. ej., una droga, un medicamento) o a una
enfermedad médica.
Ansiedad inducida por la relajación o de Ansiedad Generalizada (DSM-IV sección 300.02) - Constituye una forma de ansiedad que
se produce en algunos adeptos como respuesta a determinados programas de
meditación y relajación utilizados en algunos grupos y que puede propiciar
incluso la aparición de estados psicóticos. La Ansiedad Inducida por
Relajación constituye una forma de ansiedad producida por
determinadas prácticas de relajación y meditación, habituales en un sector
importante de estos grupos (Martínez, 2004).
Se caracteriza por la desconexión como uno de los estados asociados a la relajación. El distanciamiento o desconexión parece ser la estrategia de afrontamiento elegida principalmente entre los sujetos inclinados a padecer de ansiedad inducida por la relajación
(Kareaga, 2002). Estos sujetos experimentan principalmente este estado durante la práctica de la relajación, lo cual
constituye una estrategia para huir de la ansiedad
provocada por ella. Los sujetos con altos
niveles de estrés psicológico en forma de somatizaciones, ansiedad interpersonal, depresión, trastorno obsesivo-compulsivo, hostilidad, fobias, e
ideaciones paranoides manifiestan relajarse
mejor distanciándose del mundo. Probablemente estos mismos sujetos utilizarán el distanciamiento o la negación como
forma de afrontamiento de los problemas fuera
de las sesiones de relajación. (Martínez, 2004).
Síntomas o características del cuadro clínico:
-
Ansiedad y preocupación excesivas (expectación
aprensiva) sobre una amplia gama de acontecimientos o actividades (como el
rendimiento laboral o escolar), que se prolongan más de 6 meses.
-
Al individuo le resulta difícil controlar este estado de constante
preocupación.
-
La ansiedad y preocupación se asocian a tres (o más) de los seis síntomas
siguientes (algunos de los cuales han persistido más de 6 meses).
Nota:
En los niños sólo se requiere uno de estos síntomas:
-
inquietud o impaciencia
-
fatigabilidad fácil
-
dificultad para concentrarse o tener la mente en blanco
-
irritabilidad
-
tensión muscular
-
alteraciones del sueño (dificultad para conciliar o
mantener el sueño, o sensación al despertarse de sueño no reparador)
-
El centro de la ansiedad y de la preocupación no se limita a los síntomas de
un trastorno; por ejemplo, la ansiedad o preocupación no hacen referencia a
la posibilidad de presentar una crisis de angustia (como en el trastorno de
angustia), pasarlo mal en público (como en la fobia social), contraer una
enfermedad (como en el trastorno obsesivo-compulsivo), estar lejos de casa o
de los seres queridos (como en el trastorno de ansiedad por separación),
engordar (como en la anorexia nerviosa), tener quejas de múltiples síntomas
físicos (como en el trastorno de somatización) o padecer una enfermedad
grave (como en la hipocondría), y la ansiedad y la preocupación no aparecen
exclusivamente en el transcurso de un trastorno por estrés postraumático..
-
La ansiedad, la preocupación o los síntomas físicos provocan malestar
clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas
importantes de la actividad del individuo.
-
Estas alteraciones no se deben a los efectos fisiológicos directos de una
sustancia (p. ej., drogas, fármacos) o a una enfermedad médica (p. ej.,
hipertiroidismo) y no aparecen exclusivamente en el transcurso de un
trastorno del estado de ánimo, un trastorno psicótico o un trastorno
generalizado del desarrollo.
Trastorno por estrés postraumático (DSM-IV sección 309.81)- Trastorno que surge como respuesta tardía o diferida a un acontecimiento estresante o a una situación (breve o duradera) de naturaleza excepcionalmente amenazante o catastrófica, que causarían por sí mismos malestar generalizado en casi todo el mundo (por ejemplo, catástrofes naturales o producidas por el hombre, combates, accidentes graves, el ser testigo de la muerte violenta de alguien, el ser víctima de tortura, terrorismo, de una violación o de otro crimen).
Las características típicas del trastorno de estrés post-traumático son: episodios reiterados de volver a vivenciar el trauma en forma de reviviscencias o sueños que tienen lugar sobre un fondo persistente de una sensación de "entumecimiento" y embotamiento emocional, de despego de los demás, de falta de capacidad de respuesta al medio, de anhedonia y de evitación de actividades y situaciones evocadoras del trauma. Suelen temerse, e incluso evitarse, las situaciones que recuerdan o sugieren el trauma. En raras ocasiones pueden presentarse estallidos dramáticos y agudos de miedo, pánico o agresividad, desencadenados por estímulos que evocan un repentino recuerdo, una actualización del trauma o de la reacción original frente a él o ambos a la vez.
Según el DSM-IV, sección 309.81, se diagnostica el trastorno cuando:
-
La persona ha estado
expuesta a un acontecimiento traumático donde:
-
La
persona ha experimentado, presenciado o le han explicado uno (o más)
acontecimientos caracterizados por muertes o amenazas para su integridad física
o la de los demás
-
La persona ha respondido con un temor, una desesperanza o
un horror intensos. Nota: En los niños estas respuestas pueden expresarse en
comportamientos desestructurados o agitados.
-
El acontecimiento traumático es
reexperimentado persistentemente a través de una (o más) de las siguientes
formas:
-
Recuerdos del acontecimiento recurrentes e intrusos que provocan
malestar y en los que se incluyen imágenes, pensamientos o percepciones. Nota:
En los niños pequeños esto puede expresarse en juegos repetitivos donde aparecen
temas o aspectos característicos del trauma
-
Sueños de carácter recurrente
sobre el acontecimiento, que producen malestar. Nota: En los niños puede haber
sueños terroríficos de contenido irreconocible.
-
El individuo actúa o tiene
la sensación de que el acontecimiento traumático está ocurriendo (se incluye la
sensación de estar reviviendo la experiencia, ilusiones, alucinaciones y
episodios disociativos de flashback, incluso los que aparecen al despertarse o
al intoxicarse). Nota: Los niños pequeños pueden reescenificar el acontecimiento
traumático específico.
-
Malestar psicológico intenso al exponerse a estímulos
internos o externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento
traumático
-
Respuestas fisiológicas al exponerse a estímulos internos o
externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático.
-
Evitación persistente de estímulos asociados al trauma y embotamiento de la
reactividad general del individuo (ausente antes del trauma), tal y como indican
tres (o más) de los siguientes síntomas:
-
Esfuerzos para evitar pensamientos,
sentimientos o conversaciones sobre el suceso traumático
-
Esfuerzos para
evitar actividades, lugares o personas que motivan recuerdos del trauma.
-
Incapacidad para recordar un aspecto importante del trauma
-
Reducción acusada
del interés o la participación en actividades significativas
-
Sensación de
desapego o enajenación frente a los demás
-
Restricción de la vida afectiva
(p. ej., incapacidad para tener sentimientos de amor)
-
Sensación de un futuro
desolador (p. ej., no espera obtener un empleo, casarse, formar una familia o,
en definitiva, llevar una vida normal).
-
Síntomas persistentes de aumento de
la activación (arousal) (ausente antes del trauma), tal y como indican dos (o
más) de los siguientes síntomas:
-
Dificultades para conciliar o mantener el
sueño
-
Irritabilidad o ataques de ira
-
Dificultades para concentrarse
-
Hipervigilancia
-
Respuestas exageradas de sobresalto.
-
Estas alteraciones (síntomas
de los Criterios B, C y D) se prolongan más de 1 mes.
-
Estas alteraciones
provocan malestar clínico significativo o deterioro social, laboral o de otras
áreas importantes de la actividad del individuo. Especificar si: Agudo: si los
síntomas duran menos de 3 meses, o Crónico: si los síntomas duran 3 meses o más.
Especificar si: De inicio demorado: entre el acontecimiento traumático y el
inicio de los síntomas han pasado como mínimo 6 meses.
Según Jansa, el trastorno está determinado por cinco características (Jansa, 1993):
- La persona ha vivido una experiencia que supera los límites de las experiencias humanas habituales y que sería marcadamente distresante para todo el mundo.
- El evento traumático es experimentado persistentemente de varias formas como sueños, "flashbacks"...
- Evitación persistente de los estímulos asociados al trauma o a un enturbiamiento general de la consciencia.
- Síntomas persistentes de incremento de excitación incluyendo al menos dos de los siguientes; dificultades en el sueño, irritabilidad, dificultad de concentración, hipervigilancia, exageradas respuestas de alarma, reactividad fisiológica hacia los eventos que se parecen o simbolizan el trauma
- Duración de al menos un mes
Trastornos del Estado de Animo: La Depresión Mayor, es una enfermedad mental grave caracterizada por la alteración del estado de ánimo acompañada de otros síntomas.
Esto explica el que el Trastorno Depresivo Mayor Unico y Recidivante estén identificados dentro del DSM-IV bajo la categoría mayor 'Trastornos del Estado de Animo'. La única diferencia entre ambos
trastornos es cuestión de incidencia.
- Trastorno Depresivo Mayor Unico (DSM-IV sección
296.2) - Se caracteriza por un episodio único depresivo mayor.
- Trastorno Depresivo Mayor Recidivante
(DSM-IV sección
296.3) - Se caracteriza por la presencia de dos o más episodios depresivos
mayores. Para ser considerados episodios separados, tiene que haber un
intérvalo entre ambos de al menos 2 meses seguidos en los que no se cumplen
los criterios para un episodio depresivo mayor.
Según la doctora en psiquiatría Liliana Miranda, cuando existen cinco o más de los
síntomas que citamos a
continuación durante más de dos semanas, o si cualquiera de estos problemas
interfiere con la vida diaria, es necesario plantearle el problema al médico
que será quien establezca el diagnóstico de depresión e iniciará el
tratamiento que mejor se adapte a cada caso.
- Estado de ánimo triste, melancólico o llanto frecuente.
- Cambios repentinos en el apetito o en el peso.
- Problemas con el sueño (dormir mucho o poco).
- Irritabilidad, ansiedad, inquietud o mal humor.
- Pérdida de energía.
- Sensación de culpa o baja autoestima.
- Dificultad para concentrase o indecisión.
- Incapacidad para disfrutar de las cosas y rechazo al contacto social.
- Pensamientos repetidos de muerte o suicidio.
Cualquiera de nosotros experimenta a lo largo de la vida algunos momentos de
tristeza, ansiedad o baja autoestima, problemas que son bien diferentes a una
Depresión Mayor porque esta causa serios problemas de pensamiento,
comportamineto, estado anímico y actividades en la persona. Más de la mitad de las personas que sufren depresión seguirán teniendo episodios hasta una o dos veces al año, si no reciben tratamiento. Sin tratamiento,
una persona con depresión puede llegar al
suicidio.
Se sabe que en los sujetos deprimidos existe una alteración de algunos
neurotransmisores cerebrales. Estos son las sustancias químicas que las
neuronas utilizan para comunicarse entre sí y son fundamentales para el
correcto funcionamiento del sistema nervioso. A su vez este desbalance
químico que lleva a la Depresión Mayor puede ser precipitado por algún
estrés severo que este afectando a la persona, como por ejemplo haber
sufrido de experiencias maltratantes y traumáticas, dentro y fuera de un
grupo sectario, abuso sexual, humillaciones severas y continuas, o un divorcio,
como producto de adicción a drogas o
alcohol, o debido a la pérdida de algún ser querido.
El peligro al cual se enfrentan las personas que caen presas
dentro de una secta incluye también las consecuencias a las que se exponen al
dejar la misma. El miembro que logra dejar una secta destructiva, puede
experimentar nuevamente cierto grado de depresión, aislamiento, sentimientos de culpa y
temor. Estos sentimineto podrían ser algo pasajero, pero en algunos casos se
pueden convertir en un Desorden de Depresión Mayor.
Aunque la Depresión Mayor puede ser una enfermedad devastadora, por lo
general responde muy bien al tratamiento. Hay muchos tratamientos disponibles,
pero el más adecuado depende de cada persona y de la severidad de la enfermedad.
La meta al tratar una Depresión Mayor es que la persona pueda reanudar sus
actividades diarias normales y sentirse bien nuevamente.
Existen tres tratamientos básicos para la Depresión Mayor:
-
Medicamentos - Algunos de los medicamentos más utilizados, que
tienen como función regenerar las funciones de los neurotransmisores en el
cerebro, son: Prozac (fluoxetine), Paxil (paroxetine), Zoloft (sertraline),
Lexapro (escitalopram), Celexa (citalopram), Effexor (venlafaxine),
Wellbutrin (bupropion), Cymbalta (duloxetine) y Remeron (mirtazapine).
-
Psicoterapia (individual o de grupo) - Este tipo de tratamiento
ayuda a cambiar los pensamientos y comportaminetos negativos que se observan
en un estado depresivo, a través de reuniones semanales con un profesional
de la salud mental. Se puede utilizar en combinación con medicamentos o sola,
para casos de Depresión Mayor más leves o moderados. Sin embargo, en caso de
una Depresión Mayor Severa la persona tiende a responder mejor a una
combinación de medicamentos y psicoterapia.
-
Terapia Electro-Convulsiva (ECT) - Este tipo de tratamineto
se utiliza para casos más severos donde la persona necesita tratamiento
inmediato o no ha respondido a tratamiento con medicamento , psicoterapia o
la combinación de ambos.
Si cree que usted o algún familiar pudiera estar pasando por una Depresión
Mayor, no deje de visitar a su médico o algún especialista en salud mental lo
más pronto posible. La Depresión Mayor tiene cura.
Reacciones Varias o Misceláneas (Jansa, 1993) - Incluyen déficits cognoscitivos como dificultades de concentración, incapacidad
para mantener la atención, déficits de memoria (sobre todo la memoria a corto
plazo), automutilaciones, fobias, suicidio y homicidio; y factores psicológicos
con consecuencias orgánicas, como infartos de miocardio, angor, muertes subitas,
úlceras pépticas recurrentes, asma etc.
SINDROME POST-SECTARIO
Existe una diferencia entre los trastornos de personalidad
generados durante la estancia en un grupo sectario y las alteraciones observadas
cuando los adeptos abandonan la secta.
Las repercusiones psicológicas en los ex-adeptos se distinguen según los síntomas observados.
Una de las repercusiones es el conflicto que experimenta el ex-adepto cuando deja el grupo y vuelve a la sociedad normal,
se da lo que se conoce como 'shock cultural' (la reacción mayoritaria). El ex-adepto
experimenta gran ansiedad al tratar de reconciliar las teorías que había aprendido en el grupo
con la demanda y los valores de tres períodos: el pasado anterior al grupo, el tiempo transcurrido con el grupo y la situación
actual.
En cuanto a los trastornos “post-grupo” - Se incluye lo que denominan
'reacción mayoritaria', que viene determinada por el estado anímico y mental en
el que
se encuentran habitualmente los ex-adeptos cuando dejan los grupos. El ex-adepto
experimenta diversos estados emocionales debido a que se siente
desidentificado y extraño con el mundo externo a la secta, como si fuese
un inmigrante que acaba de llegar a otro país. Es un proceso de adaptación a una vida autónoma
e independiente, sin el grupo, le resulta especialmente dolorosa.
Algunas personas logran abandonar un grupo sectario después
de un período de pertenencia, que puede variar de
meses a muchos años, bien sea por la aparición de dudas,
cansancio o contradicciones, bien mediante un soporte terapéutico externo o bien
porque se dé la expulsión por parte del mismo grupo. En este período el adepto puede experimentar sentimientos de insatisfacción,
engaño, frustración y vacío debido a que
ha descubierto que era falso el grupo que anteriormente le
había planteado una visión diferente de la verdad o realidad, y
aunque se siente engañado, se halla carente de valores y de referentes.
En algunos casos, algunas personas podrían experimentar un cambio de intereses sin
mayores consecuencias y sin que el abandono suponga un proceso traumático.
Igualmente, este período puede tener duraciones muy variables que vayan de días
a semanas e incluso meses. Todo dependerá del modo en que se
produzca el abandono y especialmente del soporte externo, a parte de la propia personalidad del
individuo. El soporte externo y de los familiares es sumamente importante, ya
que forman un amplio abanico
de perfiles socio-económicos y culturales. El proceso de desprendimiento del
grupo es conflictivo, doloroso, angustioso y frustrante, especialmente por los cambios que van apreciando en el
ex-adepto y la percepción, recepción y comprensión de los familiares. El ex-adepto
se ve en la necesidad de tratar de resolver todos sus problemas en la forma en
que lo había podido hacer en
otras circunstancias.
© Red de Apoyo, 2007
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